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Órdenes Militares desde una menor.
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Según la Enciclopedia Larousse -ed. 1970- "Las órdenes militares fueron, en principio, una prolongación y una consecuencia de las cruzadas de fines del s.XI. Éstas se concebían como guerra y como peregrinación, pacífica cuando era posible, y armada en caso necesario." Otros opinan que el modelo institucional se encuentra en el monacato, y también en la cofradía hospitalaria, asociada con frecuencia al mundo de las peregrinaciones, y compatible con las actividades guerreras. Como encontramos en Wikipedia, las Órdenes Militares cristianas aparecieron tras la Primera Cruzada. Los cruzados debían reconquistar Jerusalén y despejar el camino hacia los Santos Lugares, y para consolidar los logros de los combatientes surgieron las órdenes militares de los hospitalarios de San Juan de Jerusalén (orden de Malta) [c. 1050], de los hospitalarios del Temple, o Templarios (1119), y la Teutónica (c. 1187). Se trataba de organizaciones militares que protegían las colonias cristianas en Oriente Próximo, además de luchar contra no cristianos en España y en Europa Oriental. A imitación de aquéllas fueron naciendo otras. Las órdenes históricamente existentes pueden reducirse a tres categorías: a) Grandes Órdenes Regulares; b) Órdenes Regulares Menores; c) Órdenes Seculares. Grandes Órdenes Regulares Las grandes Órdenes militares tuvieron su origen en las cruzadas, de las cuales retuvieron en su atuendo el distintivo común de toda orden de caballería: la cruz sobre el pecho. Órdenes Regulares Menores Son diversas y poco conocidas, fundadas con objetivos muy concretos y finales poco gloriosos. Ejemplo es, en el s. XII, en Castilla, Orden de Montjoie, pronto fusionada con la Orden de Calatrava. O la de San Jorge de Alfama, en Aragón, aprobada por Urbano V en 1363, que se fusionó con la Orden de Montesa en 1399. Acabo de descubrir un libro, para aquellos que busquen abundancia de datos históricos: Los monjes de la guerra: Historia de las Órdenes Militares, de Desmond Seward. Varios elementos distinguían a los miembros de las órdenes militares: la vocación monástica, el ideal caballeresco, la imagen mítica de Tierra Santa como centro del mundo y lugar de peregrinación, la defensa de la cruzada y el espíritu piadoso-asistencial. La presencia conjunta de elementos de violencia, con el amor y la tolerancia, era característico de ideales de perfección cristiana. Las órdenes perdieron su razón de ser con la caída de San Juan de Acre, último reducto cruzado, en 1291. Para adaptarse a la nueva situación, ampliaron su campo de acción, que pasó a ser: guerra contra los musulmanes de Jerusalén, guerra contra los musulmanes dondequiera que se hallasen (caso de España) y guerra contra herejes e infieles. La Orden del Hospital fundada en 1048 en Jerusalén por mercaderes de Amalfi, era una simple cofradía piadosa encargada de un hospital de perregrinos. Bajo la advocación de san Juan el Limosnero y tutelada por los benedictinos, la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén admitió a partir de 1137 a caballeros, y fue adquiriendo su carácter militar, centrado en la defensa de Tierra Santa y en la protección a los peregrinos. Aunque recibieron importantes donaciones, nunca abandonaron su función asistencial, fundando hospitales en Francia e Italia, cerca de puertos de peregrinación. Tras la perdida de Palestina, los hospitalarios de San Juan justificaron su existencia instalándose en Chipre, Rodas y, finalmente, en Malta: indirectamente, al defender el Mediterráneo, cumplían los fines para los que fueron creados. La Orden del Temple, fue fundada en 1119 por caballeros franceses, liderados por Hugo de Payens, como una cofradía asistencial. A los votos monásticos unió otro militar, centrado en la defensa de los peregrinos. Residían, según la leyenda, sobre el antiguo templo de Salomón en Jerusalén, de ahí el nombre de templarios o "milites Templi". Consiguieron importantes donaciones y un creciente poder. Al caer San Juan de Acre, la orden del Temple, privada de su principal función, entró en una profunda crisis. Su enorme riqueza, la enemistad del rey de Francia, la debilidad del Papado y el fracaso de fusión con la Orden del Hospital, desencadenaron la tragedia de 1037-1312. Acusado de todo tipo de delitos, el Temple sería disuelto, pasando sus propiedades a los monarcas o integrándose en otras órdenes militares. Sin alcanzar la trascendencia de las órdenes del Temple o del Hospital, existieron agrupaciones similares en diversos países europeos. En la Península Ibérica, y al calor de la lucha contra el Islam, surgieron también -aparte de cofradías militar-asistenciales- numerosas órdenes militares. En la Corona de Aragón tanto el Temple como el Hospital tuvieron presencia activa, fundándose en 1317 la llamada Orden de Montesa con los bienes incautados a los templarios. En los reinos occidentales tuvieron más importancia las órdenes autóctonas. En Castilla, surgió en 1158 la Orden de Calatrava. En León surgieron las órdenes de Alcántara (1156), y de Santiago (1161). Desde los primeros años, apareció una división entre las casas de Jerusalén, con fines predominantemente militares, y los establecimientos de las órdenes en Europa, que tenían una finalidad económica: recaudar fondos para atender sus tareas militares. [Ver: 4. Ideales de las Órdenes Militares] Desde comienzos del s. XII, templarios y hospitalarios se establecieron en España. Sus casas fueron centros económicos, no militares, y sus mejores hombres se encontraban en Jerusalén. Por ejemplo, Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Navarra, les ofreció en su testamento (1134) la posibilidad de organizar y dirigir la guerra contra los musulmanes, al nombrar a ambas órdenes herederas del reino junto con la del Santo Sepulcro. Pero éstas, no mostraron el menor interés, y se limitaron a obtener compensaciones económicas por su renuncia al reino. Para sustituirlas, y a imitación de dichas órdenes, surgieron en las zonas limítrofes con los musulmanes españoles numerosas cofradías de monjes-soldados, que siguieron o bien la regla de los templarios, o la de San Agustín. En Aragón y Navarra predominaron las del Hospital y del Temple (Montesa posteriormente). En Castilla, León y Portugal, en cambio, colaboraron más con los monarcas en la reconquista. Se aristocratizaron a partir del s. XIII. Dueñas de ejércitos numerosos, disciplinados y permanentes, actuaron como árbitros de la política castellana. La monarquía y la nobleza, enfrentados durante los ss. XIV y XV, pretendieron el control de estas fuerzas económicas y militares. Finalmente, con la creación del Consejo de las órdenes (1495-1946) se incorporaron a la monarquía central de los Reyes Católicos. Ilustración Caballeros cristianos y musulmanes, s. XIII, de la Crónica General de Alfonso X. Situación de Alfama en mapa actual. Tal y como se vio en el último post, los orígenes de las pequeñas Órdenes Militares y sus gestas, no fueron tan relevantes, comparadas con sus predecesoras. Pero reflejan, a su modo, otra cara de ese prisma. Para referir la historia de los sanjorgistas, seguiré fundamentalmente la obra de Regina Sáinz de La Maza Lasoli, La Orden de San Jorge de Alfama. Aproximación a su historia, (1990). Una característica peculiar de esta Orden es que, de todas las surgidas en la Península Ibérica a lo largo de la Edad Media, sólo ésta tuvo su origen y desarrollo en Cataluña. Los monarcas premiaron los servicios de otras Órdenes más importantes, que con el fin de defender a la cristiandad durante la Reconquista, se asentaron primero en lugares fronterizos y extendiéndose luego por el reino. Pero la Orden de San Jorge nació con un objetivo más modesto. Esto es, la defensa contra los ataques sarracenos de una estrecha zona costera, el desierto de Alfama; y llevar a cabo su repoblación. Diferencias también en el contingente humano, pues en el siglo XIII la defensa de una costa, peligrosa e inhóspita era tarea poco prestigiosa, cuando otras Milicias les daban la oportunidad de gloria militar, y de amplias inmunidades. Así, la Orden de San Jorge llevó, pasó prácticamente desapercibida durante un siglo. Fue Pedro el Ceremonioso, quien la elevó al rango de Orden de caballería. A partir de entonces se asemejó un poco más, en algunos aspectos, a las Órdenes tradicionales. La historia de estos monjes-guerreros de Alfama, puede dividirse en cuatro períodos. En el primero, de asentamiento, construyeron la fortaleza-hospital. Siguieron unos años de consolidación, que llevaron a la creación del maestrazgo de la Orden. El período de mayor esplendor fue breve, debido a la crisis económica y relajación de sus miembros. Finalmente, se unió a la Orden de Montesa, en 1400. Nota: frecuentemente se la ha confundido con otra Orden de caballería de San Jorge, creada por Pedro el Ceremonioso en 1353. |